Presentacion

Universidades tan prestigiosas como Harvard, Oxford o Princeton llevan ya algunas décadas estudiando y desarrollando prácticas en torno a este constructo teórico y (sobre todo) práctico llamado Mindfulness. ¿Por qué? Prácticas como la meditación o el yoga han exhibido notables resultados en ámbitos de vanguardia como la Psiconeuroinmunología, la Neurociencia y especialmente la medicina comportamental. Estudios de imágenes cerebrales de personas practicantes de meditación sugieren que ciertas actividades mentales pueden cambiar el flujo de sangre cerebral, el circuito neuronal y la morfología del cerebro, además de fortalecer el sistema inmunológico (Davidson 2003) y mejorar las habilidades relacionadas con la atención. Generosa evidencia ha mostrado que algunos métodos pueden ser muy efectivos en el tratamiento de problemas de salud mental, como depresión y ansiedad. En el último tiempo, los investigadores han comenzado a explorar con mayor fuerza cómo estos beneficios pueden ser llevados a poblaciones de niños y adolescentes para tratar problemas de disfunción socioemocionales, así como para promover su salud, comportamiento e incluso rendimiento académico (Greenberg and Harris 2011). Especial atención nos merecen los avances en el entendimiento y trabajo de la regulación emocional, la reducción del estrés o el mejoramiento en la atención, entre otros aspectos. Revisa el Programa

.

.